lunes, 10 de marzo de 2025
PROGRAMA 452 CON LA CASA EN LA MOCHILA
Comenzamos el programa leyendo el relato El PLAN, escrito por Pp Regueiro; como todas las semanas nos envía uno, siempre muy interesante.
A continuación tenemos una entrevista con Antonio Andrade (Toño), mexicano, periodista de investigación, escritor, dramaturgo. Ha captado imágenes en varios países de personas sin hogar con las que ha expuesto el tema del sinhogarismo y el arte. Es miembro del Diccionario de escritores mexicanos del siglo XXI. Hablamos con Toño de todo ello.
Por último, hago un resumen dando mi opinión sobre la reunión de la consejera de servicios sociales y su equipo de trabajo del Ayuntamiento de Zaragoza con las/os vecinas/os del Parque Bruil y La Madalena para tratar el tema de algunas personas sin algún hogar que pernoctan en los alrededores de sus domicilios, un tema complejo pero no exento de falta de humanidad y un tanto aporofóbico por parte de comentarios de afectado/a
https://www.radiotopo.org/con-la-casa-en-la-mochila-452-9-3-2025/
QUEJAS DE VECINOS DEL PARQUE BRUIL ZGZA POR LA PERNOCTA DE PERSONAS SINHOGAR
QUEJAS VECINALES SOBRE PERSONAS SIN HOGAR
La reunión del pasdo jueves, como Plan Integral para Personas Sin Hogar convocada por el equipo de Servicios Sociales del ayuntamiento comenzo con un ambiente tenso, como si el aire mismo estuviera cargado de preocupaciones y frustraciones acumuladas. La sala estaba llena de rostros que reflejaban una mezcla de indignación, desesperación y, en algun caso, compasión. El tema sobre la mesa era delicado: la presencia de una veintena de personas sin hogar que pernoctan en las inmediaciones del parque Bruil. Los vecinos habían acudido con bastante representación, exigiendo una solución inmediata a un problema que, según ellos, esta afectando su calidad de vida.
Las quejas casi todas apuntaban en la misma dirección: las personas sin hogar molestaban, hacían sus necesidades en lugares públicos y, en general, generaban un ambiente de inseguridad y desorden. Los vecinos casi todos coincidían en que el ayuntamiento debía intervenir. Sin embargo, entre las voces que se alzaban, había matices. alguna vecina intentaba abordar el tema con más empatía, sugiriendo soluciones que no estigmatizaran aún más a quienes ya vivían al margen de la sociedad. Pero eran tres o cuatro vecinos como mucho . La mayoría clamaba por medidas drásticas, y en sus palabras se percibía una actitud que, en mi opinión, rozaba la aporofobia.
Asisti a la reunión con la esperanza de aportar una perspectiva más humana al debate. Conozco bien la situación parque Bruil y sus alrededores. Lo he recorrido en numerosas ocasiones, y he tenido la oportunidad de hablar con algunas de las personas que duerman y han dormido allí. Sus historias son duras, marcadas por la pérdidas,enfermedades y, en algunos casos adicción al alcohol , quienes debido ha esos problemas que los han llevado a la calle se han refugiado en el alohol que ya sabemos es mal compañero. Algunos también tienen alguna enfermedad mental no tratada. Son personas que, en su mayoría, han sido rechazadas por la sociedad en más de una ocasión. sin embargo, cuando alguien se acerca a ellos con respeto e interés, responden con gratitud y apertura. Es posible ganarse su confianza, y con ella, la posibilidad de ofrecerles ayuda para cambiar su situación.
Intenté transmitir esto en la reunión. Les expliqué que el rechazo y la estigmatización solo perpetuaban el problema. Que si, en lugar de mirar para otro lado, se acercaban a estas personas con educación y empatía, podrían entender mejor sus circunstancias y, quizás, encontrar soluciones más efectivas. Pero mis palabras chocaron contra un muro de prejuicios y miedos. Algunos vecinos asintieron muy muy pocos, la mayoría seguía enfocada en sus propias quejas.
Además, noté que mezclaban problemas que no tenían relación directa. Hablaban de la ocupación ilegal de viviendas en el barrio y del tráfico de drogas, asuntos que competen a la Policía Nacional, no al ayuntamiento. Pero es más fácil culpar a las personas sin hogar de todos los males del barrio que enfrentarse a la complejidad de la situación. seguro temen represalias si denuncian a quienes realmente cometen delitos, así que dirigían su frustración hacia quienes no tenían voz ni defensa.
La situación ha llegado a tal punto que algunos vecinos habían llevado sus quejas a los medios de comunicación. Habían grabado imágenes del parque y de las personas que dormían allí, mostrando solo el lado más crudo y desesperanzador de la realidad. Me pregunté si alguien que viera esas imágenes y no conociera el barrio se animaría a invertir en él. Probablemente no. Y eso me entristecía, porque el barrio es mucho más que lo que mostraban esas imágenes. Es un lugar con historia, con vida, con gente que lucha cada día por mejorar su comunidad.
El ayuntamiento, por su parte dijo que esta, haciendo lo que puede . Aunque donde pernoctan es una zona privada y, por tanto, no entra directamente en su competencia, habían implementado servicios excepcionales para abordar la situación. incluso con estos esfuerzos, el problema persiste, porque no se trata solo de proveer recursos, sino de cambiar mentalidades.
Al final de la reunión, salí con una sensación agridulce. Por un lado, entendía las preocupaciones de los vecinos. Nadie quiere vivir en un entorno que percibe como inseguro o incómodo. Pero por otro lado, me entristecía ver cómo el miedo y la falta de comprensión podían llevar a la exclusión y al rechazo de quienes más necesitan ayuda. Se que la solución no sera fácil, ni rápida. Requiere de un esfuerzo conjunto, no solo del ayuntamiento, sino también de los vecinos, de las organizaciones sociales y, sobre todo, de una sociedad dispuesta a mirar más allá de los prejuicios y a trabajar por un bien común.
Mientras caminaba de regreso a casa, como conozco a la gran mayoria por no decir a todos. Pensé en sus historias, en sus luchas, en sus sueños perdidos. Y me dije que, aunque el camino fuera largo y difícil, vale la pena seguir intentando construir puentes en lugar de muros. Porque al final, todos somos parte de la misma comunidad, y solo juntos podremos encontrar soluciones verdaderas.
Pepe Fernández Coordinador
Programa: Con La Casa En La Mochila
RADIO TOPO ZGZA
https://archive.org/details/quejas-vecinales-sobre-persdonas-sin-hogar-en-el-parque-bruil-zgza
RELATO EL PLAN
EL PLAN
Claudia estaba sorprendida, aquella llamada que la había traído hasta aquí
era lo más extraño que esperaba, y le pudo la curiosidad.Restauradora de
gran prestigio que trabaja para los mejores museos europeos.
Ahora se encontraba en aquel monasterio, en la montaña gallega. Llegó
de noche, era invierno y lo único humanamente tolerable era el fuego de la
chimenea. La lluvia que la acompañó todo el camino y la humedad verdosa
de las piedras oprimían el corazón más exaltado. Sor Adela, la madre
superiora, la llevó a la celda que ocuparía esa noche y las venideras. A la
mañana siguiente le enseñó el trabajo para el que había sido llamada.
Claudia se enfrentó a un cuadro de la crucifixión; solo se adivinaba,
pues toda la pintura se encontraba ennegrecida por el humo de los cirios a
los que estuvo expuesto.
Había aceptado el trabajo tras la petición de su viejo profesor, así que
se puso a la restauración, cuanto antes acabara antes regresaría a Madrid.
Tras preparar el lienzo comenzó a limpiarlo con una emulsión
disolvente, poco a poco fue llegando a los colores originales, como buena
especialista que era, revisó también el reverso del cuadro. Esto despertó su
curiosidad, el autor, de la escuela Caravaggista de Utrecht, había escrito en
varios idiomas la palabra “El Plan”.
Claudia era atea, por eso éste no era el tipo de cuadro que más le atraía,
veía los cuadros religiosos tan solo como un conjunto de formas y colores y
solo su técnica le parecía interesar.
En pocos días tenía la zona de la crucifixión lista, estaba a la altura del
pie de la cruz. Bajo ella aparecía una especie de colina negra, era la parte
más sucia, al estar más abajo fue la zona más expuesta al humo.
Al ir poco a poco retirando la pátina negra empezaron a asomar
pequeñas figuras y encima de cada una de ellas el pintor había escrito una
diminuta frase. Dos semanas después, estaba tan absorta en el trabajo que le
dedicaba más de quince horas diarias, las monjas la venían a rescatar para
las comidas y como conocían su condición de no creyente no la avisaban
para la liturgia de las horas.
Claudia estaba embrujada, pensó, al ver que miles de pequeñísimas
figuras representando oficios, artes, hasta maleantes y asesinos se
encontraban allí representados. Todo lo escrito por el pintor cobraba sentido
en la marisma de gentes pintadas, buscando entre las figuritas aparecían su
familia, sus pecados, sus deudores o sus antepasados, era una especie de
árbol genealógico de la sociedad.
En las largas noches frente a la pintura descubrió que el Cristo miraba
fijamente todo lo que ocurría abajo, y lo más sorprendente era que todas las
figuras tenían un motivo para hacer lo que estaban haciendo.
Dos meses después el cuadro estaba listo para ser expuesto, limpio y
protegido, así que, Claudia llamó al Obispo para que preparara la exposición.
Ella aún estuvo con la pintura un par de días más, porque aquel cuadro había
revivido en su mente el recuerdo de las tardes de estudio con su padre; él era
creyente.
“Hija mía, Dios, de existir, tiene que tener un plan tan complejo que
jamás seremos capaces de comprenderlo, seguro que si tuviéramos su
perspectiva sería más fácil”.
Aquel pintor lo había representado bien, toda la sociedad a los pies del
crucificado.
Seis meses después llegó el día de la inauguración y fue invitada a ella.
El cuadro se encontraba expuesto en una de las trompas de la nervada
cúpula medieval, bien iluminado.
Claudia palideció al ver que todas las diminutas inscripciones sobre
las figuras, misteriosamente, habían desaparecido.
¿Había sido un sueño? Nunca lo sabría, la perspectiva de ese Cristo
desmesuradamente grande sobre los mortales diminutos le abrió una ventana
al “inmenso plan”
P.p. Regueiro https://archive.org/details/relato-el-plan-p.p.-regueiro
lunes, 3 de marzo de 2025
RELATO MARGUERITE
MARGUERITE
Aquel recinto que en una de sus paredes tenía una fuente de la que manaba dinero, excepto para Marguerite, ella siempre la encontraba seca. Pero era un buen lugar para descansar en las frías noches invernales.
Buscó en su biblioteca, apartando algo de ropa, abajo sobre la rejilla naranja que un día fue un carro de supermercado estaban sus tesoros literarios. Un trozo de libro, la primera mitad, que había encontrado en una calle de otra ciudad, tenía por título: “La dama de las camelias”.
Marguerite no era su verdadero nombre, pero nadie lo sabía, como tampoco nadie sabía que Armand, su amor, en realidad se llamaba Perico.
Marguerite, los días de sol, se acercaba al gran parque donde se sentaba a leer bajo un camelio que en realidad era un magnolio, pero ella nunca había visto un camelio.
Soñaba su historia de amor, inconclusa en el medio libro que tenía, eso le permitía tener distintos finales cada vez, algo que la hacía feliz.
Con los fríos inviernos las flores estaban más bellas que nunca. Marguerite tosía a menudo, empezó simulando una tos seca, se veía como la protagonista de aquel medio libro que releía cada día.
Poco a poco la tos fue a más, y con ella la fiebre. Un trozo de pañuelo de papel puesto en sus mano fina se convertía a sus ojos en un bonito pañuelo de algodón bordado con una M de Marguerite.
Un día, al toser pintó de camelias rojas el pañuelo, pero Marguerite no sabía como continuar, en su libro faltaba el final.
Cuando despertó un joven vestido de blanco le cogió las manos y ella se sintió segura. El médico del hospital que la puso a tratamiento y también le salvó la vida, le dejó en la mesilla un ejemplar nuevo del libro de Alejandro Dumas, le guiño un ojo y le dijo que siguiera soñando. Él había arrancado las últimas páginas.
P.p. Regueiro https://archive.org/details/marguerite_202502
DESAFECCIÓN AL ACTUAL SISTEMA POLITICO Y POLITICOS
-------------------------CRITICA POLITICA--------------------------------------------------------
La desafección política que siento puede que sea compartida por un número creciente de ciudadanos en nuestro pais y en algun otro. Es una sensación de desconexión, de desencanto y, en muchos casos, de frustración hacia un sistema político que parece haber perdido su rumbo, alejándose de las necesidades reales de la gente para priorizar intereses particulares, partidistas o incluso personales. mi reflexión es un grito silencioso que resuena por lo que he hablado con varias personas que, como yo, ahora y con estos politicos nos sentimos huérfanos de representación y cansados de un juego político marcado por la deshonestidad, la manipulación y la falta de autenticidad.
En España, la polarización política esta alcanzado niveles preocupantes. La división entre izquierdas y derechas, e incluso entre los extremos de ambos espectros, ha creado un clima en el que parece imposible encontrar un punto de encuentro. Los partidos políticos, en lugar de servir como herramientas para mejorar la vida de los ciudadanos, se estan convirtiendo en trincheras ideológicas desde las que se lanzan constantes ataques, descalificaciones y medias verdades. Esto no solo me genera desconfianza, sino que también me alimenta la sensación de que, al final, quienes pagamos los platos rotos somos siempre los mismos: los ciudadanos de a pie.
mi crítica va hacia ambos lados del espectro político. ahora mismo No me identifico con un partido en particular, sino con principios y valores que, en teoría, deberían ser universales: honestidad, transparencia, justicia y compromiso con el bien común. Sin embargo, lo que observo es que estos principios brillan por su ausencia en la práctica política actual. Las mentiras, las manipulaciones y los intereses ocultos en mi opinion han erosionado la credibilidad de las instituciones y de quienes las representan. Y lo peor es que, quienes defienden a sus partidos de manera acrítica, sin importar lo que hagan o digan, contribuyen a perpetuar este sistema disfuncional.
estoy bastante mas desilusionado, especialmente porque mis ideas son progresistas y de izquierdas, pero no puedo respaldar muchas de las acciones o decisiones que se toman en nombre de esa ideología. La capacidad de criticar lo que está mal, independientemente de quién lo haga. No se trata de ser desleal a unas ideas, sino de ser fiel a unos principios. Y eso es algo que, lamentablemente, escasea en el panorama político actual.
El problema de fondo es que la política se ha convertido en un fin en sí misma, en lugar de ser un medio para servir a la sociedad. Los partidos parecen más preocupados por mantenerse en el poder o alcanzarlo que por resolver los problemas reales de la gente. La corrupción, los escándalos, las promesas incumplidas y la falta de transparencia han creado una brecha cada vez más grande entre los políticos y los ciudadanos. Y mientras tanto, la gente seguimos sufriendo las consecuencias de decisiones tomadas desde la desconexión y la impunidad.
mi deseo seria un partido político honesto, Un partido que priorice el bien común sobre los intereses partidistas, que escuche a la ciudadanía en lugar de darle la espalda, y que actúe con integridad y coherencia. Sin embargo, la realidad es que construir algo así no es fácil. La política está llena de trampas, y quienes intentan cambiar el sistema desde dentro suelen encontrarse con obstáculos enormes. Además, la desconfianza me hace que ni siquiera crea en la posibilidad de que algo así pueda existir.
Pero, a pesar de todo, mi reflexión es una voz crítica que no se resigna. Es un recordatorio de que la política no debería ser un juego de poder, sino una herramienta para construir una sociedad mejor. Y aunque ahora mismo no encuentro un partido que me represente, el hecho de que mantenga mis principios y exija honestidad es un acto de resistencia en mi mismo.
Quizás, en lugar de esperar a que surja ese partido honesto, podríamos empezar a pensar en cómo construir entre todos una nueva forma de hacer política. Una política más participativa, más transparente y más cercana a la gente. Una política en la que los ciudadanos no seamos meros espectadores, sino actores activos. Porque, al final, la política no es solo cosa de los políticos: es cosa de todos.
Mientras tanto, mi malestar espero se entienda pues es legítimo y creo se pueda comprender. Pero no dejo me lleve a la apatía o al silencio. Seguire criticando lo que a mi parecer está mal, seguire exigiendo honestidad y seguire buscando formas de contribuir a un cambio, por pequeño que sea, esta es mi opinión, y en un sistema democrático, cada opinión cuenta. Y quizás, en el futuro, esa honestidad que tanto anhelo termine por abrirse paso.
La esperanza es lo ultimo que se pierde aunque dudo mucho lo pueda llegar a ver
Pepe Fernández
Coordinador Programa
ConLaCasaEnLaMochila
Radio Topo en ZARAGOZA https://archive.org/details/desafeccio-n-con-la-politica-y-politicos
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