lunes, 10 de marzo de 2025

QUEJAS DE VECINOS DEL PARQUE BRUIL ZGZA POR LA PERNOCTA DE PERSONAS SINHOGAR

QUEJAS VECINALES SOBRE PERSONAS SIN HOGAR La reunión del pasdo jueves, como Plan Integral para Personas Sin Hogar convocada por el equipo de Servicios Sociales del ayuntamiento comenzo con un ambiente tenso, como si el aire mismo estuviera cargado de preocupaciones y frustraciones acumuladas. La sala estaba llena de rostros que reflejaban una mezcla de indignación, desesperación y, en algun caso, compasión. El tema sobre la mesa era delicado: la presencia de una veintena de personas sin hogar que pernoctan en las inmediaciones del parque Bruil. Los vecinos habían acudido con bastante representación, exigiendo una solución inmediata a un problema que, según ellos, esta afectando su calidad de vida. Las quejas casi todas apuntaban en la misma dirección: las personas sin hogar molestaban, hacían sus necesidades en lugares públicos y, en general, generaban un ambiente de inseguridad y desorden. Los vecinos casi todos coincidían en que el ayuntamiento debía intervenir. Sin embargo, entre las voces que se alzaban, había matices. alguna vecina intentaba abordar el tema con más empatía, sugiriendo soluciones que no estigmatizaran aún más a quienes ya vivían al margen de la sociedad. Pero eran tres o cuatro vecinos como mucho . La mayoría clamaba por medidas drásticas, y en sus palabras se percibía una actitud que, en mi opinión, rozaba la aporofobia. Asisti a la reunión con la esperanza de aportar una perspectiva más humana al debate. Conozco bien la situación parque Bruil y sus alrededores. Lo he recorrido en numerosas ocasiones, y he tenido la oportunidad de hablar con algunas de las personas que duerman y han dormido allí. Sus historias son duras, marcadas por la pérdidas,enfermedades y, en algunos casos adicción al alcohol , quienes debido ha esos problemas que los han llevado a la calle se han refugiado en el alohol que ya sabemos es mal compañero. Algunos también tienen alguna enfermedad mental no tratada. Son personas que, en su mayoría, han sido rechazadas por la sociedad en más de una ocasión. sin embargo, cuando alguien se acerca a ellos con respeto e interés, responden con gratitud y apertura. Es posible ganarse su confianza, y con ella, la posibilidad de ofrecerles ayuda para cambiar su situación. Intenté transmitir esto en la reunión. Les expliqué que el rechazo y la estigmatización solo perpetuaban el problema. Que si, en lugar de mirar para otro lado, se acercaban a estas personas con educación y empatía, podrían entender mejor sus circunstancias y, quizás, encontrar soluciones más efectivas. Pero mis palabras chocaron contra un muro de prejuicios y miedos. Algunos vecinos asintieron muy muy pocos, la mayoría seguía enfocada en sus propias quejas. Además, noté que mezclaban problemas que no tenían relación directa. Hablaban de la ocupación ilegal de viviendas en el barrio y del tráfico de drogas, asuntos que competen a la Policía Nacional, no al ayuntamiento. Pero es más fácil culpar a las personas sin hogar de todos los males del barrio que enfrentarse a la complejidad de la situación. seguro temen represalias si denuncian a quienes realmente cometen delitos, así que dirigían su frustración hacia quienes no tenían voz ni defensa. La situación ha llegado a tal punto que algunos vecinos habían llevado sus quejas a los medios de comunicación. Habían grabado imágenes del parque y de las personas que dormían allí, mostrando solo el lado más crudo y desesperanzador de la realidad. Me pregunté si alguien que viera esas imágenes y no conociera el barrio se animaría a invertir en él. Probablemente no. Y eso me entristecía, porque el barrio es mucho más que lo que mostraban esas imágenes. Es un lugar con historia, con vida, con gente que lucha cada día por mejorar su comunidad. El ayuntamiento, por su parte dijo que esta, haciendo lo que puede . Aunque donde pernoctan es una zona privada y, por tanto, no entra directamente en su competencia, habían implementado servicios excepcionales para abordar la situación. incluso con estos esfuerzos, el problema persiste, porque no se trata solo de proveer recursos, sino de cambiar mentalidades. Al final de la reunión, salí con una sensación agridulce. Por un lado, entendía las preocupaciones de los vecinos. Nadie quiere vivir en un entorno que percibe como inseguro o incómodo. Pero por otro lado, me entristecía ver cómo el miedo y la falta de comprensión podían llevar a la exclusión y al rechazo de quienes más necesitan ayuda. Se que la solución no sera fácil, ni rápida. Requiere de un esfuerzo conjunto, no solo del ayuntamiento, sino también de los vecinos, de las organizaciones sociales y, sobre todo, de una sociedad dispuesta a mirar más allá de los prejuicios y a trabajar por un bien común. Mientras caminaba de regreso a casa, como conozco a la gran mayoria por no decir a todos. Pensé en sus historias, en sus luchas, en sus sueños perdidos. Y me dije que, aunque el camino fuera largo y difícil, vale la pena seguir intentando construir puentes en lugar de muros. Porque al final, todos somos parte de la misma comunidad, y solo juntos podremos encontrar soluciones verdaderas. Pepe Fernández Coordinador Programa: Con La Casa En La Mochila RADIO TOPO ZGZA https://archive.org/details/quejas-vecinales-sobre-persdonas-sin-hogar-en-el-parque-bruil-zgza

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