ELOTIZA. Ofrenda ancestral de la primera cosecha #RelajosCortos
“Me pidió, don Teófilo, que callara sobre el resultado de quien bebió o chupó mas raicilla, entonces, ¡Chiton! Me quedé en el ranchito a dormir acompañándolo. No estábamos solos; tres perros, un potro que desensillé, pecolotes (buhos) como fondo musical, además aves nocturnas cazando insectos y pequeños mamíferos. Me preocupa cómo se quedó en brazos de Morfeo el Don. Los hijos encabronados por insistir él en la contienda etílica conmigo, se fueron a medio campeonato.

