viernes, 21 de marzo de 2025
UNA CRITICA ALGUNOS MEDIOS DE COMUNICACION
------CRITICA A MEDIOS DE COMUNICACION Y ALGUN/A PERIODISTA---------------
En el vasto y complejo mundo de los medios de comunicación, las líneas editoriales han sido, desde siempre, un tema de debate y controversia. Los medios tradicionales, aquellos que han dominado el panorama informativo durante décadas, suelen operar bajo un modelo que, en muchos casos, depende de subvenciones, publicidad y apoyos económicos de diversos actores, ya sean gobiernos, corporaciones o grupos de interés. Este modelo, aunque ha permitido la supervivencia de muchos medios en un mercado cada vez más competitivo, ha generado una serie de dinámicas que, en ocasiones, comprometen la independencia y la libertad de expresión que deberían ser pilares fundamentales del periodismo.
En este contexto, no es raro encontrar que algunos medios tradicionales eviten ser críticos con quienes les financian. Esta autocensura, sutil pero palpable, se manifiesta en la forma en que se abordan ciertos temas, en los enfoques que se eligen y, sobre todo, en las omisiones. Los periodistas que trabajan en estos medios a menudo se enfrentan a un dilema ético: seguir la línea editorial impuesta o arriesgarse a que sus trabajos sean modificados, censurados o directamente no publicados. He tenido la oportunidad de conversar con algunos de estos profesionales, y más de uno me ha confesado, con cierto pesar, que sus crónicas son revisadas con lupa y que, si no se ajustan a lo que la dirección espera, simplemente no ven la luz. Esto no solo limita su capacidad para informar con honestidad, sino que también socava la confianza del público en la prensa.
Lo más preocupante es que, mientras estos medios suavizan sus críticas hacia quienes les subvencionan, no dudan en ser implacables con aquellos que no forman parte de su círculo de influencia. Aquí, la crítica se convierte en un arma selectiva, utilizada no para informar o enriquecer el debate público, sino para defender intereses particulares. Esta doble moral es, en mi opinión, una de las mayores traiciones al espíritu del periodismo, que debería ser, ante todo, un servicio a la sociedad.
En contraste, existen medios que han optado por un camino más difícil pero, a mi juicio, más honorable: la independencia. Las emisoras de radio y medios digitales autogestionados, por ejemplo, son un faro de esperanza en este panorama. Estas emisoras, que rechazan vivir de la publicidad y las subvenciones, se sostienen gracias al esfuerzo y la pasión de quienes las llevan adelante. Su programación no está sujeta a los caprichos de los anunciantes ni a las directrices de los poderosos. En ellas, la libertad de expresión no es una mera declaración de intenciones, sino una realidad cotidiana. Los periodistas que trabajan en estos espacios pueden expresar sus opiniones con respeto y educación, sin temor a represalias o censuras. Esto no significa que siempre esté de acuerdo con lo que dicen, pero defiendo su derecho a decirlo.
Es cierto que la vida no es fácil para los periodistas que eligen este camino. La independencia tiene un precio, y a menudo implica renunciar a ciertas comodidades y estabilidad económica. Sin embargo, creo firmemente que no todo tiene un precio. La integridad, la honestidad y el compromiso con la verdad no deberían ser moneda de cambio. Los periodistas tienen que vivir, sí, pero en mi opnion no a cualquier costo. El periodismo es una profesión que lleva consigo una gran responsabilidad, y esa responsabilidad no puede ser vendida al mejor postor.
En mi opinión, necesitamos más medios independientes, más voces libres que no estén atadas a intereses ajenos. Necesitamos periodistas valientes que estén dispuestos a desafiar el status quo, a cuestionar a los poderosos y a dar voz a quienes no la tienen. Estos periodistas existen, pero son pocos, y su labor es cada vez más difícil en un entorno mediático dominado por grandes conglomerados y intereses económicos.
En definitiva, mi percepción es que el periodismo debe volver a sus raíces, a ese ideal de servicio público que lo convirtió en el cuarto poder. Debemos apoyar a aquellos medios y periodistas que luchan por mantener viva la llama de la independencia, y debemos ser críticos con aquellos que, en aras de la supervivencia, han renunciado a su papel de vigilantes de la democracia. La libertad de expresión es un derecho fundamental, y su defensa debe ser una prioridad para todos, no solo para los periodistas. Solo así podremos aspirar a una sociedad más informada, más justa y más libre.
Pepe Fernández
Coordinador Programa
ConLaCasaEnLaMochila
Radio Topo ZARAGOZA
https://archive.org/details/critica-a-la-linea-de-medios-comunicacion-tradicionales-p.p-fdez
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario